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¿Y tú, dietas o...?

Vlad le hinca el diente a un trozo de carne cruda en un parque de Nueva York. No, no es el comienzo de ningun libro de jóvenes vampiros, es la práctica habitual de los seguidores, cada vez más de la dieta paleo. El creador de tal dice que se trata de comer como lo hacían nuestros antepasados, es decir, lo que podrías coger con una lanza en el bosque. Si te imaginas a Vlad llevando un taparrabos y saltando de liana en liana piensa de nuevo y piensa en un diseñador de paginas web de Manhattan (al que no podrías distinguir de entre la multitud de oficinistas) con traje gris, zapatos negros, cabello y barba cortitos; todo muy a la moda. El presupuesto de esta forma “ancestral y simple” de alimentarse es de unos 70 dólares americanos; nadie dijo que la carne orgánica de animales que sólo se ceban con hierba, tambien orgánica, o frutas y frutos secos libres de pesticidas fueran baratos.
Exactamente en ese mismo momento en la devastada Haiti un niño carga, lo que le permiten sus cortos brazos, con tantos paquetes de galletas energéticas desarrolladas epecificamente por el WFP para este tipo de eventos. Cada paquete de 100 gramos aporta 450 calorías, tiene vitaminas, proteínas y grasas y son bajas en azucar; es comida de supervivencia, la dieta del desatre. Cinco paquetes al día era la recomendación, pero en los días siguientes era tal el caos que pocos recibían suficiente, y los que lo hacían no recibían las intrucciones, así, unos comían sólo un paquete, otros todo lo que pillaban, El presupuesto de esta “moderna” forma de alimentarse es, probablemente menos de un dolar al día, pero nadie dijo que se puede elegir en un ambiente hostil, donde sobrevive el que come lo que sea.

Como te conozco

Es un gran paso el que se da cuando se come con alguien por primera vez. Desde que te sientas a compartir manjares se crea un vínculo; pero, ojo! es muy probable que llegados a este punto, o surja una gran amistad, o evitemos de por vida volver a repetir dicha situación, al menos con esa persona claro. Tanto lo que elije, como la forma de comerlo, nos dan una visión de la persona que tenemos delante (o al lado). Ese es el microcosmos, que llevado a lo más amplio de nuestro globo terráqueo se convierte en: la cultura gastronómica. La hora a la que se come, el tiempo que se invierte, las materias utilizadas, las cantidades que te sirven, y por supuesto el tiempo que tarda en llegar a la mesa son indicadores que nos dan gran información de como es el país, y su gente; y viceversa.Vamos de vacaciones al sitio más exótico que encontramos en el mapa, andamos por las maravillosas calles llenas de gente exótica, con tiendas exóticas llenas de lo que sea (pero super exótico todo) típico de ese lugar; ahora bien, si nos entra hambre ahí mismo, es muy posible que entremos en un McBurguerdeturno antes de probar algo super exótico que no tenemos ni puta idea de lo que es, y eso también dice mucho de nosotros, que nos seguimos creyendo algo por como vestimos y por lo que NO nos comemos. Desde mi llegada a Wellignton estoy asombrada tanto por su gastronomía como por como viste la gente, porque aquí hay días que hace frío, no como en Madrid pero frío, y me he quedado con cara de boba, de española boba, mirando a las tías en sandalias por la calle, con frío y puede que incluso lloviendo. Joder!, entonces me he acordado no sólo de todos los zapatos monisimos que me he dejado en casa, si no de todas las veces que en pleno invierno madrileño me hubiera calzado una buenas sandalias de verano... Tan tontos somos por dejar que nos digan como, cuando y con que nos debemos vestir, como por en vez de ir a un sitio de vacaciones, no querer ser parte de ese sitio; ser uno más, aunque sea sólo por unos días...porque si somos lo que comemos, y nunca nos arriesgamos, siempre seremos lo mismo. Fotos: arriba izqda: morsa chopstick común centro dcha: dragon fruit, Singapore abajo izquda: morsa común ingiriendo dragon fruit, con el consiguiente dolor de barriga